Y así llegó hoy

Nunca le encontré demasiado sentido a la trillada frase “personas hechas a sí mismas” hasta que pensé y repensé, con detenimiento, por todo lo que ha tenido que pasar… hasta llegar a hoy.

Enfrentando el desgarro del abandono salió a la vida con la fuerza que la supervivencia insufla y la salvaguarda con que la adversidad sólo honra a los valientes. Resistiendo a días oscuros, a noches sin luna, a tiempos aciagos, a futuros inciertos y a soledades profundas… llegó a hoy.

Nunca tuvo prisa para ir a alguna parte, no conoció gurús que se lo dictaran, ni leyó poemas que se lo advirtieran, pero siguió la intuición que le marcó hacer el camino paso a paso y marchó sin pausa por senderos que no siempre le fueron buenos… y así, llegó a hoy.

Sin tiempo para contemplar sus lágrimas ni espacios para disfrutar sus risas, vivió entre amaneceres de bregar constante y ocasos de camuflar nostalgias. Arriesgó por invertir su fortuna en dos proyectos a los que entregó su vida como único capital, en una época en la que elegir con libertad dónde depositar esfuerzos estaba sujeto a censura… y así, llegó a hoy.

Apartada de legitimaciones, desobedeciendo leyes y abandonando dogmas; sin reclamar concesos y solo con la audacia de tomar decisiones sin revesa, apostó a renuncias y eligió una historia donde jamás fue Cenicienta, una historia en la que el príncipe se perdió del baile y en la que oyó muchos cuentos, pero jamás supo que existían las hadas… y así, llegó a hoy.

IMG_3779La dureza de una vida de trabajar sin pausa, la apartó del disfrute de los días de no pensar en nada más que en contemplar el mar, contar estrellas o acariciar la luna. No tuvo tiempo para detener su esfuerzo, ni para sentarse a considerar su suerte, pues dos hijos que sostener sin tregua fueron, como su único centro, los depositarios de todo su impulso y, en el desvelo de sostenerlos para cruzar la fina línea que separa el “vivir” del”sobrevivir” para que “fueran alguien en la vida”, extravió sus sueños de mujer y la placidez de lo que es existir haciendo lo que se nos da la gana… y así, llegó a hoy.

Fue guerrera de mil batallas y a todas se lanzó en solitario, sin testigos, sin avales y sin más armas que el coraje ni más motivo que sus hijos y el defender su nido. Con la coraza chafada de aguantar envites, hizo todo lo que pudo ¡y más! porque a ella nadie la orientó sobre cómo ir por la vida, pero vivió de manera cabal, responsable, justa y correcta en todas sus acciones. A ella nadie la formó, pero se esforzó hasta el dolor por educar, por guiar, por orientar y con esa pedagogía empírica con que la naturaleza solo dota a las madres, instruyó en los límites existentes entre el blanco y el negro y mostró la diferencia entre rectificar el paso andado, o avanzar de cara al abismo. Sin demasiados patrones sobre el amor y la entrega, amó y dio con todo lo que tenía, con todo lo que sabía, con toda su generosidad, con su alma, con su corazón y con toda su vida.

Y así llegó hoy…

Cuando se despojó de todo y no se quedó con nada; cuando el yelmo que un día tejió de amargo acero, hoy es de un dulce caramelo que se derrite lento, suave, entrañable, lleno de ternura…

Cuando en sus manos ya no amarra guantes para la contienda, cuando sus brazos ya no defienden nada, cuando sus achacosos dedos tejen recuerdos con hilos de ausencias y cuando sus días corren en calma, como deshaciendo pasos…

El día en que ha guardado uno a uno sus dolores, sus angustias y tristezas en un cajón que ya no abre, pero que mantiene a la vista, para recordarse que tanto esfuerzo le valió la pena; para no olvidar que hay una hora para los indultos -propios y ajenos- porque hay penas que ya están purgadas y porque ya no hay espacios para las condenas…

El día en que su corazón es blando, late lento y va despacio como si contemplara el tiempo. El día en que en su alma habita el amor tranquilo y las aflicciones ahora son solo para sus huesos, pues dentro, ya no le duele nada. El día en que su hablar es suave y en que no hay tiempo para las sentencias y los “te quiero” flotan libres entre sus pestañas…

El día en que el sonar del teléfono la saca de las nostalgias de saber a sus retoños lejos y le devuelve en voces lo que la distancia niega. El día en que los hilos invisibles del afecto tejen una telaraña que la sostiene al mundo y con mandalas de colores pinta sus soles diarios dando gracias por seguir con vida…

Y así llegó hoy…

IMG_3746El día en que la descubro escondida en algún gesto, en alguna palabra, en alguna risa, en algún sueño y me reconozco con una gran parte de su esencia, con trocitos de su ser camuflados en los míos y le digo: nunca estarás huérfana de hija porque la extensión que tienes en mí es tan fuerte que te adora en la distancia, más allá de los mares y después de éste y los otros mundos existentes. El día en que le digo que todo está entendido, que todo cuanto vivimos juntas fue perfecto y que todas las lecciones quedaron aprendidas. El día en que le digo: gracias por tu entrega, por tu esfuerzo, por tus noches en vela cuidando de mí y de mis pasos, por la luz con la que siempre alumbraste mi camino y por la mano que sin cansancio mantuviste extendida cuando el viento amenazó con derribar mis puentes.

Y así llegó el día…

De ella, de mi Chata. El día de mi guía, de mi luz, de la heroína de mis cuentos y mis ganas de seguir siendo

El día de mi mami, que hoy cumple 80 años.

Gracias, mami, por permitirme habitar este mundo, por darme el primer aliento, por regalarme esta vida y acompañarme en ella ¡Has sido la mejor y te reconozco como la mujer más valiente que he conocido!

¡Feliz cumpleaños, campeona, te amo con todo mi corazón!

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5 pensamientos en “Y así llegó hoy

  1. Ay..querida Bibi que homenaje más hermoso y que palabras brotan de tu corazón. No es de extrañar. Cuando te leo, te siento en tu humana esencia y me alegro que la vida te haya ese pincel por expresión. Gracias por entregarnos algo muy tuyo, en el lenguaje de los afectos, algo que tú magistralmente sabes hacer y ahora expresar. Abrazo eterno. Rodrigo Celis S.

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