Acerca de Y pensándolo bien

Periodista y grafóloga colombiana afincada en España. Profesional en Comunicación Social y Periodismo por la Fundación Universitaria Los Libertadores / Técnica en periodismo por la Fundación Universitaria Inpahu / Grafóloga y Perito Calígrafa, por la Sociedad Asturiana de Grafología-ESNE.

Te prometo flores

Llevaba años buscándote y no paré hasta encontrarte. Conocí tu habilidad para mimetizarte, para hacerte cada vez más pequeñita, para invisibilizarte. Se de tu destreza en esconderte en cuanto recoveco del camino has encontrado y percibí tu talento para ocultarte entre los surcos que en mi piel ha venido dejando la vida. Sigue leyendo

La extensión del amor

Hay amores que ganamos, o regalamos, por extensión. Amores porque sí, que vienen a sumar, que nos llegan heredados, que se asumen sin más, que se reciben sin mediar justificaciones, que se aceptan como hechos naturales en nuestra existencia y en los que no caben preguntas porque no existen respuestas para tanto que nos llenan.

Hay amores que hacemos extensibles a través de otros existentes, que se alargan más allá de toda creación y todo tiempo. Amores que germinan naturales, que damos sin esperar nada pues la razón de su existencia es algo que nunca nos planteamos. Amores originales, que sentimos dentro desde siempre y para siempre, esos que nos hacen creer que estaremos aquí, habitando el mundo, aun más allá de nuestro último aliento. Sigue leyendo

El olorcito del romero

foto 1Puedo recordar cada detalle de nuestra llegada a esta casa. Tu traías dos maletas con tu ropa y tus playeras; una caja de libros y otra con tus viejos vinilos y unos cuantos poemas. A la espalda traías la guitarra y enredada en tu melena, esas ganas locas de comerte el mundo. Una bolita peluda que lloraba en el jardín nos dio la bienvenida y con sus divertidos ojos negros y su menear de cola, dijo que se quedaba a nuestra vera y entonces la bautizamos Lola. Sigue leyendo

Sabía que vendrías

Quería que vinieras a escribir mi historia y temeraria desafié al destino. Te esperé en la esquina más bella de mi vida, vestida de alegría y sacudida de dolores mientras tejía puentes con hilos de colores porque tu llegada merecía una fiesta. Detuve el tiempo en primavera y bailé contigo por las noches; mandé al carajo a mi siquiatra y aprendí a hornear pasteles de vainilla. Te vestí de abrazos y reposé en tu almohada, mientras enredaba mis pies a los tuyos para ver la tele, para acompañar tus pasos, para ir contigo al fin del mundo. Acaricié tus risos con mis manos y me propuse comprender lo que pensabas. Dormí pegada a tu piel y en los crepúsculos velé tus sueños, soñando, que la felicidad habitaba en tu chistera.412832793_de1d398e6c_b Sigue leyendo

Hoy te extrañé

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Hoy te extrañé y al querer buscarte, me costó aterrizar en la realidad de que ya no hay ningún lugar en el cual descubrirte. Despertar en las mañanas y tener que entender que no estás y ya jamás estarás, no es una buena idea para comenzar mis días. Hoy, te he echado de menos y en el dolor de un suspiro profundo he sentido un vacío al que creo que llaman orfandad… es que saber que ya no estás lastima mi alma, porque aunque siempre habitarás mi vida, ya nunca más encontraré tu risa en ella. Sigue leyendo

Ochenta y tres veces

Nunca olvidó que eran trescientos cincuenta y seis los pasos que caminaba desde la puerta del estacionamiento de la calle Los Duendes, hasta que se sentaba en la primera silla de la barra de La Corte. Tampoco, que eran trescientos noventa y cuatro los que hacía en dirección contraria, luego de pagar las dos horas y treinta minutos de estacionamiento posterior a su encuentro con Teresa, el tercer viernes de cada mes, a las cuatro y quince de la tarde.

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El miedo es como un ladrón

La historia de Nancy es una de esas historias de vida que merece ser contada, escuchada y recordada. Una vida dedicada a los demás, al crecimiento y empoderamiento del ser humano como actor vivo de la sociedad que habita. Su empeño por conseguir una Colombia más coherente, le dejó como única alternativa el destierro obligatorio.

Esta es una de esas historias de exilio que te invito a leer en los reportajes que escribo para la Revista La 13 y que encontrarás publicados aquí.