
→Hoy te extrañé y al querer buscarte, me costó aterrizar en la realidad de que ya no hay ningún lugar en el cual descubrirte. Despertar en las mañanas y tener que entender que no estás y ya jamás estarás, no es una buena idea para comenzar mis días. Hoy, te he echado de menos y en el dolor de un suspiro profundo he sentido un vacío al que creo que llaman orfandad… es que saber que ya no estás lastima mi alma, porque, aunque siempre habitarás mi vida, ya nunca más encontraré tu risa en ella. Sigue leyendo