→ Todos los diciembres, como todos los eneros, los febreros, los marzos… vienen con sus particulares promesas. Llegó diciembre y, como si en simultánea con las luces navideñas sonara el silbato para que los propósitos de fin de año alisten su partida, todos –y me incluyo- comenzamos a apurar las intenciones que hemos venido arrastrando desde que escuchamos en alguna parte que alguien dijo: año nuevo, vida nueva. Sigue leyendo
