→Cuando era niña nada me hacía más ilusión que estrenar ropa y zapatos el día de Año Nuevo. Cuidaba con mimo que nada me manchara los vestidos y soñaba con caminar por las nubes para que los zapatos permanecieran intactos, conservando ese olor a nuevo que tanto me gustaba -¡y me sigue gustando!-. Sigue leyendo
365 hojas de papel brillante
7
