Catarsis

Gracias por liberarme del verdugo. Gracias porque tu habilidad de ladronzuelo de esquina me empujó a terminar de hacer la maleta que, luego del primer grito, ya había comenzado a preparar. Si te lo hubieras propuesto no te habría salido tan bien el plan de encender la luz para señalarme la salida que hacía tiempo buscaba.

CATARSIS

Apareciste en nuestras vidas como una bendición y en el momento más oportuno. Como dicen las abuelas, llegaste “que ni caída del cielo”, y por eso no podía dejar pasar más tiempo en rendirte mi más sincero homenaje –para que luego no se diga que una es desagradecida-. Has sido bendición para él porque eres tú el espejo en el que ve reflejadas todas sus frustraciones, sus complejos y su falta de humanidad y será tu mano la que tire de la cadena para arrojar al desagüe la poca dignidad que le queda. Así es que en su forma correcta y en su justa medida, llegará el momento en que él te agradezca lo que le corresponde y tú te sientas orgullosa de tu obra. Y has sido bendición para mí porque fuiste el ángel liberador que apareció para recordarme que tenía alas y fuerza para elevarme nuevamente a ese espacio en el que las personas se valoran y los sueños se respetan.

Gracias por reptar para entrar en su vida y prenderte a ella como una lapa embobándolo con el viejo truco de «dónde está la bolita» para que yo volviera a creer que el amor, si es del bueno, no daña. Gracias por aparecer de la nada y tirar al carajo una relación que día a día me robaba la sonrisa, que día a día pisoteaba los sueños que dormían en mi almohada. Gracias por meterte en mi cama y ejercer tus dotes de meretriz cuando ya hasta su respiración me molestaba; practicando con él tu habilidad de mujer de compañía me hiciste el mejor de los regalos: ¡Mi libertad!

Sé que cada persona que llega a nuestra vida viene por algo y nos deja algo, por eso sé que tú apareciste en la mía para traerme esa libertad que hoy tanto te agradezco. Libertad para decir lo que pienso sin soportar censuras; libertad para decidir sobre mis movimientos sin recibir reproches; libertad para disponer sobre mi vida y todo lo que a ella rodea sin ser sometida a crueles recriminaciones; libertad para ser y hacer lo que quiero, cuando y como lo quiero sin pagar costosos peajes, ni esperar autorizaciones como si con ello me regalaran indulgencias.

Tu intrusión en mi destino es invaluable, porque recuperar mi espacio para volver a ser yo, brillando con toda mi luz, riendo con todas mis fuerzas y viviendo con todas mis ganas, no tiene precio. Amo el regalo que me hiciste: Me regalaste el tiempo para mí y no para vivir en función de. Me regalaste opciones para continuar construyendo mi mundo y me regalaste cuerda, mucha cuerda para seguir tejiendo mi vida. Te quedaste con el dolor y me regalaste la tranquilidad para continuar con mi crecimiento, así es que mírelo por donde lo mire, ¡salí ganando en todo!

Gracias por quedarte con el sapo que se me había vendido disfrazado de príncipe. Conozco ese traje y sé que está hecho con retazos de relaciones fracasadas que colecciona como trofeos de guerra. Ten calma, ya aportarás algún botón que ponga un poco más de lustre a su dechado de fracasos y en su debido momento serás una medalla más que colgará a su casaca de chascos. Espera. Quédate en la fila y no desesperes porque el turno para entender el significado de la palabra “respeto” te llegará y no tendrás tiempo ni para recoger tus bártulos.

Gracias por ayudarme a comprender que el amor es más, mucho más de lo que me regalaban. Gracias por sacudirme para hacerme recordar que el amor es respeto, es solidaridad, es comprensión, es empatía, es apoyo, es construcción, es sinceridad, es confianza, es incondicionalidad y que las relaciones se tejen todos los días y se construyen desde la verdad. Gracias porque con tu invasión abriste la puerta para que entraran a mi pequeño universo los seres mágicos que hoy habitan mis días y mis noches y en lugar de robar mi energía, aportan a mi construcción interior. Y gracias, muchas gracias por ser ese elefante que entró en mi cacharrería derribando las egoístas, frías y tristes paredes que me ahogaban.

No soy muy dada a rezar pero y, pensándolo bien, por ti hoy elevo un Ave María como señal de mi verdadero agradecimiento y para que la vida te de tantas oportunidades como merezcas, para hacer felices a más y a más mujeres valientes como yo. ¡GRACIAS POR TANTO Y TANTO!

Catarsis (Según el diccionario de la RAE):

Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.

  1. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
  2. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

2 pensamientos en “Catarsis

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