→Entró en el tocador y repasando su silueta en el espejo, revisó que todo en el atuendo estuviese puesto correctamente. Un vestido rojo que marcaba su cintura, collar de perlas y unos finísimos y altos tacones negros formaban un conjunto de estudiado estilismo. Bien por delante, bien por detrás. Dos pasos más y topó frente a frente con sus grandes ojos verdes reflejados en el espejo. Como si alguien distinto a ella la observara, durante unos minutos sostuvo la mirada en el cristal y descubrió en ellos esa luz que durante los últimos años creyó perdida. Y sonrió. Sigue leyendo
El mejor show
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