El hombre que fumaba en pipa

Happy Birthday to you, Happy Birthday to you, Happy Birthday

-Vamos a bajarle al entusiasmo, Flaqui, que las noticias confirman lo que nos temíamos-.

Entonces… todo cambió

Una nube de hielo muy negro y pesado envolvió mi cuerpo y mi pensamiento y sentí que un eco extraño retumbaba en mis oídos.

Un segundo eterno se hizo silencio

Supongo que él soltó su bomba y, esperando mi reacción, guardó silencio.

Yo, enmudecí y en unos pocos segundos miles de recuerdos atravesaron ese nubarrón que ya me ahogaba en la garganta, revoloteando en mi cabeza a velocidad incontrolable e impidiendo que pudiera reanudar de manera coherente aquella improvisada serenata telefónica. El Happy Birthay que a lo largo de los últimos 25 años le canté cada 24 de octubre, se quedó congelado en el ‘y que cumplas muchos más”.

Y, luego, para mí todo fue nostalgia

Sigue leyendo

Apurando lo inconcluso

Cuando entraste en casa aquella tarde, no sabía yo que volvías para irte. No sabía yo que volvías para abrazar con fatiga, para amar con desgano, para estar sin estar. No sabía yo ¡que volvías para apurar lo inconcluso!

Y llegaste para irte

Y entonces, mis ojos se fijaron en tu estar difuso y comprendí que éste era el agur que dejamos suspendido hace tiempo. Mi mirada acompañó tu partida sin sentir dolor, sin rabia, sin angustia y el rencor pasó de largo. Y entonces, la apatía se fue de fiesta

Y decidí recordarte con agradecimiento por las promesas no selladas, por los “te quiero” no pronunciados, por los abrazos no dados, por los besos no sentidos, por los suspiros con destino ajeno y por todo, todo lo revelado en tu mirada perdida

Devolví tú risa al universo y deposité en la tierra tu pasión perdida. Entonces abracé con mi alma tu recuerdo y vestí con mi alegría la nostalgia por lo que murió en su segundo intento

¿Y luego?

Luego tiré la almohada que ahuecaste, rompí los libros que leíste y en tu taza de café sembré una planta que hoy florece

El calor del verano llenará los vacíos y encenderá de nuevo la lumbre que se nos apagó en las manos ¡seguro!

¿Y en el otoño? ¡en el otoño a otra cosa!

Gracias por llegar con el invierno y marcharte en primavera.

La cepa

Fue un domingo de plan familiar frente al televisor. Emocionados vimos en nuestro recién estrenado Phillips, cómo un mastodonte de ocho plantas y cuatro mil ochocientas toneladas era desembrado de su terreno y removido 29 metros al sur en una ciudad que, para el año 1974, comenzaba a crecer por sus extremos -físicos y metafóricos- y necesitaba unir el oriente con el occidente para dar paso a la turbulenta calle 19 del centro de Bogotá, la ciudad que me parió (la primera vez). Sigue leyendo

La amenaza

«→Llevaba 56 días de haber aterrizado en el Principado de Asturias y, aunque aun no tenía claridad si mi estancia sería definitiva -o más pronto que tarde empacaría mis alforjas para deshacer pasos de regreso a mi Bogotá natal- intentaba adaptarme a los cambios, usos y costumbres del lugar con el propósito de llevar una vida de esas que se llaman normales, mientras el destino me mostraba si esa sería la ciudad en la que debía apagar motores por un tiempo. Sigue leyendo